¿Qué es la paciencia?

La paciencia puede definirse  de las siguientes maneras:

  • Capacidad de padecer o soportar algo sin alterarse
  • Capacidad para hacer cosas pesadas o minuciosas
  • Facultad de saber esperar cuando algo se desea mucho

Todo ello con el fin de conseguir un objetivo. También, puede ser definida como la capacidad para esperar a que las cosas sucedan, sin angustiarse o anticiparse, siendo una postura activa ante lo que se desea que ocurra.

¿Qué valores tiene la paciencia?

  • Perseverancia: resistir situaciones lentas, opresivas o con esperas prolongadas sin desesperarse, pues esto al final no va a hacer que se obtengan antes los resultados.
  • Tolerancia: dejar que los demás expresen sus sentimientos, incluso los negativos (irritación, actitud molesta o contraria, agresividad…),  para comunicar después su opinión, es decir, comportarse asertivamente. 
  • Autocontrol: tener la capacidad de mantener la cabeza fría cuando se debe retrasar algo que se desea para mantenerse en el camino correcto y llegar al objetivo. 

¿Qué importancia tiene para el negocio?

Actualmente, la paciencia es una virtud que se está perdiendo debido a la inmediatez que nos aportan los avances tecnológicos, lo que lleva a las personas a que cada vez les cueste más esperar para tener respuestas, resultados, conseguir sus objetivos o informarse. Por ello, es importante que, a la hora de empezar a desarrollar un proyecto, se mantenga la paciencia, ya que los resultados se consiguen a largo plazo y hay que mantenerse hasta conseguirlos. Por una parte, hay que ser realista con las expectativas de los resultados, ser consciente de la competencia, el esfuerzo que hay que hacer para lograrlos y valorar continuamente cómo se está trabajando. 

Todo negocio lleva un riesgo, así que ante situaciones adversas hay que evaluar cuáles son las mejores opciones que se tienen para superarlas, sin llegar al punto de agobiarse. El camino hasta el éxito es costoso, largo y lleno de obstáculos, pero hay que ser capaz de superarlos todos sin prisa. De esta manera, uno no solo termina desarrollando su proyecto, sino que también crece personalmente, las personas que son pacientes y perseverantes consiguen sus objetivos. 

Un negocio es como un árbol frutal. Al principio parece que el trabajo que se está realizando no tiene resultados porque no se ven (como las raíces), pero con el tiempo, empieza a surgir el brote hasta llegar a cumplir todos los objetivos y haberse establecido (han conseguido salir los frutos). Para que este sea rentable, hay que esforzarse durante años, invertir mucho tiempo y dedicación, sacrificarse y ser PACIENTE.

¿Cómo se puede mejorar?

Algunas claves a tener en cuenta para mantenerse paciente son las siguientes:

  • Tener unas expectativas realistas: esperar un crecimiento lento con pequeños cambios ayuda a mantenerse motivado y notar una mejora constante.
  • Dar pasos pequeños: en lugar de querer abarcar todos los objetivos al mismo tiempo, es mejor focalizarse en uno y cumplirlo sin prisa. Hay que tener en cuenta que el primer paso para empezar a crecer es crear una base de clientes, analizar el mercado y tomar decisiones valorándolas adecuadamente. 
  • Aprender distintas habilidades: esto ayuda a enfrentarse a las posibles dificultades que se tengan en el futuro, cuantas más habilidades de afrontamiento, más fácil superar los obstáculos. 
  • Fijarse en los errores: reflexionar sobre estos para sacar un aprendizaje y mejorar en el futuro, son lecciones que acercan al éxito.

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irene.broseta@remax.es

C/ Joaquín Costa, 04. 

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